3 de marzo de 2009

Discurso de bienvenida Escuela 15

   Comenzó el año, y pasan cosas que hacen la diferencia. Este espacio lo pensamos, siempre, como un lugar en el que compartir esa clase de cosas que de alguna forma nos muestran que otras cosas son posibles.
   Como en este caso, que un discurso de bienvenida a una escuela en el primer día de clase sea realizado por muchos de los maestros de esa escuela.
   Por eso, además de invitar a quien quiera compartir algo a enviarlo para subirlo aquí les copiamos lo recibido:

   El lunes en la Escuela 15, los maestros nos juntamos para hablar con los padres y explicarles la situación. También nos reunimos entre nosotros y decidimos escribir en conjunto un discurso de bienvenida, que hoy martes leímos en el acto inicial. Se los enviamos para que lo lean y, si quieren, lo comenten sincera y críticamente. 
   Bienvenidos sean todos, los grandes y los chiquitos, los que ya conocen cada rincón de la escuela y más todavía los que todavía miran estos altos techos con asombro.
   Estas palabras que van a escuchar son palabras de muchos. Son las ideas que ayer estuvimos pensando varios maestros de la escuela. Son para ustedes, nuestra bienvenida colectiva.

   ¿Y por qué los “bienvenimos” hoy y no ayer?

   En principio por nuestra decisión, pero no por nuestra sola responsabilidad. Ayer paramos porque tenemos muchas cosas que decir.
   Empezamos hoy con los guardapolvos puestos, pero ayer empezamos también, viniendo temprano a la escuela para explicar, dar nuestras razones y para escuchar.
   Hay mucha información en la tele, palabras (no siempre ciertas) que caen como dardos y que la tele no da lugar para devolver. Nosotros tenemos nuestras palabras, que son respuestas y preguntas, y tenemos las ganas de conversar con todos.
   Tenemos la buena información y muchas más razones de las que cuentan en pantalla. Por ejemplo, que no paramos sólo por la plata. Que faltan escuelas en el sur: crecen los edificios pero no la cantidad de aulas. Que crece la cantidad de alumnos, pero no la de maestros (¿a qué costo puede un docente enseñar a leer y escribir a 35 alumnos?). Que faltan muchos jardines de infantes en el barrio para los que no pueden pagar. Que en esta escuela faltan maestros, porque parece que somos una raza en extinción (¿quién quiere estudiar esta profesión tan hermosa pero tan exigente y vapuleada?). Que también faltan psicólogos y psicopedagogos.
   Tenemos muchas más palabras. Cuando quieran, estamos para dárselas.

   Hoy les damos la bienvenida y además una invitación.
   Sabemos que todo pensamiento nace del trabajo compartido. Aprendemos de los libros y de los más grandes, pero sobre todo aprendemos trabajando, escuchando y discutiendo con los compañeros. Por eso los que enseñan también aprenden; eso es lo más lindo que tiene enseñar.
   Los invitamos entonces al placer de aprender juntos. A defender la escuela pública, la única posibilidad de construir una sociedad justa e igualitaria. Invitamos a alumnos y padres a participar, a dialogar y a compartir.
Nuestras ganas de enseñar y aprender no están de huelga.

   Les deseamos lo mejor de lo mejor para este año. El trabajo está en sus manos y con ellas están las nuestras para caminar juntos.


Maestros de la 15